La Traserilla ocupa una casa de primeros del siglo XIX, conservada en su estado original para así conseguir un ambiene cálido y entrañable, en el que alrededor de una mesa bien surtida surja la tertulia, el hablar sin prisas... - El edificio se distribuye en tres pisos hábiles: bodega castellana, planta baja con un comedor y una pequeña barra surtida de canapés y pinchos. Primera planta con dos comedores. - - La decoración es actual, sin llegar al diseño, pero con lineas rectas e iluminación directa. - - El servicio de los platos se hace siempre por las escaleras, ante la imposibilidad de instalar un montacargas, por lo que hay clientes que sufren por los camareros, algunos de los cuales agradecen el descenso de factura del gimnasio. -